Me tumbo y miro al cielo, miro a la Luna, y pienso que, tal vez, tú también la miras, y siento tu presencia aun conmigo, siento como al observar la belleza de la Luna, tu mirada penetra en mi interior, y es cuando desvío la mirada.
 Vuelvo a levantar la cabeza, y ahora cuento las estrellas, y recuerdo esas noches bajo el cielo estrellado, tan lejanas ya, en las que mirábamos al mismo cielo, juntos, arropados en nuestro amor, ahora tan distante...